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Los 1000 del Soplao

Por Vanesa Ruiz

Y ahí vamos con otra locura más!

Jueves nos ponemos en marcha, mi compañero de fatigas y yo, rumbo al «Infierno cántabro»… Infierno infierno fue… Con una ola de calor que invadía la Península! La salida era viernes a las 23h y la previsión era correr toda la noche ya que por el día no sabíamos que nos depararía la climatología.

En la salida un ambientazo, todo el pueblo volcado en la carrera: ¡un espectáculo! Todos los corredores con bastones y nosotros sin. ¡Con un par de c…! Ya empezaba el calor y la humedad a tope y nos sorprendió una mini tormentilla, que con el calor que teníamos ya, no notábamos que nos caía (¡socorro lo que nos esperaba!) Mucho bosque y mucho subir y bajar, y aunque era de noche, un paisaje espectacular que se confirmó al amanecer. Mucho prado, mucho bosque y muuuuuchos pinchos! Han quedado las piernas y brazos como un mapa.

Llegamos al punto de vida aún de noche. Habíamos casi llegado a mitad de carrera! Superada la noche, sobre las 6 de la mañana empieza a amanecer y el sufrimiento. Un calor infernal, los avituallamientos con agua del tiempo o sea » modo infusión» y en dirección al punto más » peludo» : pico Tambuey de 1260m. Subida 12km por pista pero eterna y una bajada prácticamente vertical. Aquí mi compi hizo patinaje, resbaló e ideal para cargar un poquito más las rodillas, pero dando gracias que el terreno estaba seco porque era peligroso con la lluvia. Aquí ya empecé a encontrarme fatalín… Todo lo que comía,  salía, pero conseguía seguir a base de agua y sales . Muchísimo calor que sólo conseguía metiéndome en todos los ríos a remojarme (con bambas incluidas). Sabía que acabaría con ampollas, pero la necesidad de sentir frío tenía prioridad.

Los dos puntos de corte eran muy estrictos y pasado el segundo a 45′,  pero una vez pasado el control nos daban 10h para los últimos 30km. En este control no había Vanesa ya. Estaba consumida y pensaba retirarme porque sin comida, el músculo no rinde. Me senté al lado de una fuente a refrescarme,  pensando si seguir o no ya que nos quedaban otros dos picos importantes: el Moral y el Toral.

Dura decisión cuando estás al límite, pero lo que hace la cabeza debajo del agua fría y un buen «calippo» de limón! (Teníamos 5€!) Dioses que vidilla nos dio! Mi compi iba bastante bien,  o lo disimulaba, pero nos supo a gloria porque el Lorenzo apretaba muchísimo. También es verdad que vino una familia a animarme un montón y a decirme que era una valiente y que sin saber… Iba 3a!

Así que en marcha con el calippo y nuestro cuerpecillo rumbo al Moral y Toral, a cual peor. Si me quejé del Moral…No veas el Toral, en 700m,  200+… Con lluvia y viento y niebla! Muy emocionante, jajaja.

Una vez superado, crestear, bajada técnica y finalizando en pista y los últimos 5km llanos.

Conclusión de la carrera: una y no más ?

Contenta por quedar 3a absoluta siendo las mujeres una especie rara en esta carrera: 8 de 250.

Y pensando en el siguiente reto!


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Camí de Cavalls 2022

Por David Guirao

Cuentan que si completas Camí de Cavalls non stop te conviertes en LEYENDA.


Hace exactamente un año, en la anterior edición, realizando seguimiento de nuestro amigo “EL FRESCO” surgió la fabulosa idea de inscribirnos a la prueba. Recuerdo el día que hablé con Natalia, mi entrenadora, y se lo expuse. Le pareció una buena idea y me pidió que le explicase detalles de la prueba, cuantas etapas, días, kms… Mi respuesta fue que era fácil de entender: 185km bordeando Menorca de una sola tirada con una máximos de 40 o 34h, según la elección del participante.

El día antes del evento llegamos a Menorca entre risas, café de especialidad y mucho tufillo (como le gusta decir a Pedro) intentamos pasar los nervios de las horas previas que va incrementando a medida que se acerca la hora X.

Nos plantamos en la salida con una hora de adelanto puesto que es obligatorio pasar control de material  por todos los participantes. Vemos que va a ser más exigente de lo pensado, el sol aprieta y por megafonía avisan de que será una edición muy dura. Pasamos el control y nos toca esperar al solazo unos 30 minutos hasta que suene la bocina, en los cuales, intento coger sombra bajo una bandera publicitaria.

Dos minutos y medio después de un discurso muy emotivo del speaker empieza el rock&roll.
Los primeros 5 minutos discurren por asfalto y en ellos tenemos que llamar al orden a Pedro dos veces porque sube el ritmo más de lo pactado. No replica porque como casi siempre sabe que tengo la razón.
Entramos en la zona norte de la isla, totalmente desconocida para mí a pesar de que suelo venir cada año con Sandra. Sin duda la parte más espectacular de la isla.

Antes del kilómetro 20, Pedro no anda fino pero consigue revivir, momento en el que veo que algo no funciona en Santi, justo en una zona llena de subidas y bajadas en la cual le es muy difícil revivir. Decido tirar solo puesto que Santi dice que es un problema de calambres y que el tiempo de corte se complica. Pedro también se queda ya que no consigue coger buenas sensaciones. Aprieto hasta encontrarme un grupito mallorquín compuesto por Rafa, Tomeu y Pablo, que han dejado a su compi Elias pero que en el Km50 se reengancha a la expedición de nuevo. Paso la noche con ellos y con Juanma, un catalán de bastante experiencia en pruebas de ultra trail que no deja de alucinar con la temperatura y la dureza a la que nos está sometiendo la prueba. La noche es fresca, tanto que tenemos que abrigarnos con buff, manguitos y el chubasquero. Avanzamos en la oscuridad con nuestros frontales y vemos mucho cadáver, paso firme siendo conscientes que el día será muy duro por las altas temperaturas y humedad. Pablo y Elias tiran del grupo y consiguen que vayamos sumando kms a buen ritmo.

Km 100, segunda bolsa de vida.

Como algo de pasta y bebo mucho caldo. Aprovecho para cambiarme la muda entera y visitar al podólogo por unas pequeñas ampollas. Salimos y decido con Juanma despegarnos del grupo con el que hemos pasado la noche para morder kilómetros antes de que empiece apretar el Lorenzo, ya que prometía dar guerra, pero 5 kilómetros más tarde mi compi me anima a reengancharme con gente de la carrera de la distancia de 85 km.

El plan sale bien pero cuando el sol arranca con fuerza empiezo a entrar en crisis y a patear mucho. Lo más jodido para mi cabeza es ver que los metros avanzan muy lentos, intentando interiorizar que me quedan menos de 60 kilometrillos. ¡Sí, no es un error! he escrito 60, imagino que debe ser cosas del delirio de la ultradistancia.

En esta zona sur voy teniendo cobertura así que voy informando de mi situación a Sandra, Juanka y mis compis de viaje con el fin de desviar la atención, llegar a la 3ª bolsa de vida y revivir como lo he hecho en los dos anteriores.

Km144’4 nuevo cambio de calcetines (ya van tres).

Lo tomo con calma, una maratón más y LEYENDA, a pesar de que tras finalizar de avituallarme sigo tostado.
Inicio unos metros y me parece oír mi nombre varias veces, y tras reaccionar 30 segundos tarde, veo que son Santi, Pedro y Jose Carlos. Confirman en persona lo que yo les anticipaba: HABEMUS TOSTADA GRANDE, a pesar de que su presencia me ha dado algo de fuerza.


Continúo hacia Cala Galdana y sigo conociendo participantes de la 85, con quien intento ir entablando relación y amenizar el trekking que me estoy marcando. En Cala Galdana, después del avituallamiento y tras mover el cuerpo unos metros vuelvo a ver a mis amigos quienes me dan un extra pero no sé si van más tostados que yo porque al igual que en el anterior avituallamiento aparecen cuando los necesito ¡pero con un retraso de 5 minutos!

Son Saura, cap d’Artrutx y LEYENDA!!

El sol cesa algo y empiezo a coger algo de ritmo.

Entro en la zona asfaltada de Artrutx trotando y a lo lejos veo algo de rosa, creo que son mis amigos y como soy un flipado, me motivo al darme cuenta que me están viendo “correr” tras 173 kms así que subo ritmo. Al acercarme veo a Sandra también, aunque no sea muy de sentimiento y en ese momento menos, me emociona y me dan dosis extra entre broma y broma. En este último avituallamiento por fin sí han llegado a la hora que toca y me echan un cable a refrescarme y preparar todo con el fin de encarar los últimos 14 kilómetros. ¡Qué lujo esto de tener que esperar 173kms para sentirme como un pro!

Al lio, 2kms de asfalto en los que siguen esperándome en varios puntos, y 5 kms por zona pedregosa y puntiaguda que alterno con cacos.

Sigo con cacos y veo letrero de últimos 5 kilómetros. Entro en crisis a falta de 4km y solo puedo caminar. Mentalmente me ha matado ver que faltaban 7 en lugar de 5. Intento convencerme de que dos más o dos menos no influye pero me cuesta mucho fluir, así que me resigno y aviso a mi gente de la situación, que por favor me perdonen pero que les toca esperarme en meta un poco más.


Me indigno con la organización mientras camino con un hombre que pasea a su perro, el muestra su admiración hacia mi hazaña y yo despotrico de estos últimos kilómetros innecesarios, como si los anteriores 184 sí fuesen necesarios.


Santi y Pedro aparecen a falta de poco más de 2km, me acompañan paso a paso y me animan a que aguante a NO correr hasta llegar a puerto para ultimo km disfrutarlo al trote…

Letrero de último kilómetro, y ahora SÍ, me animan a correr. Son buena gente, tras 186, solo faltan mil metros de escaleras arriba-abajo y una última subida que prometí subir corriendo con Santi mientras Pedro manifestaba que teníamos un tufazo prepotente.

Iniciamos los tres la entrada en puerto, la gente nos aplaude y mis amigos me animan, Pedro ataja para llegar a meta, imagino que estará algo más cansado que yo, motivo por el cual no se lo tengo en cuenta. Santi en cambio, cumple su promesa de la última rampa correrla conmigo y se despega de mí para dejarme disfrutar de los últimos 200m.

Veo la última barrera que al abrirla te convierte en leyenda, no sé si en las últimas horas he abierto 100 o 200 pero que ganas de abrir esta.

AHORA SÍ, PERDONEN MI TUFAZO PREPOTENTE, LEYENDA DE CAMI DE CAVALLS EN LA QUE DICEN QUE HA SIDO LA MÁS ÉPICA DE SUS 10 AÑOS DE VIDA.

Sandra me coloca la medalla de nuestra isla, Menorca, en la que siempre soñamos con comprarnos una casita cuando estemos jubilados y disfrutar de sus esencia que nos tiene enamorados.
¡Qué privilegio! Santi, Pedro, Jaume, El Fresco y Antonia me esperan para abrazarme y felicitarme.
Reconozco que para este reto he utilizado lo de siempre: mucha constancia y esfuerzo, la empatía y el apoyo de Sandra y mi familia, el recorrer y disfrutar del camino juntos a mis amigos y compañeros y como no, una pizca de suerte…

Dedicatoria especial de esta prueba para mis amigos de la expedición menorquina:
-A Santi y a Pedro por acompañarme en esta locura los últimos meses en los que la cara más injusta del deporte les ha afectado esta vez.
-Al Fresco por trasmitirme su pasión por CDC.
-A Jaume porque me emociona mucho verlo disfrutar de engancharse al deporte a pesar de las constantes lesiones.
-A mi santa mujer por lo de siempre, su santa paciencia…

Menorca y CDC muchas gracias… ahora sí, SOY UNA PUTA LEYENDA de CDC.


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 IRONMAN LANZAROTE 70.3

Por Juan Carlos Serra

Tras finalizar mi primera temporada oficial en el mundo del triatlón, con dos medias distancias, una distancia ironman, (140.6) y una media maratón dos semanas post distancia full, acabé bastante tocado tanto mentalmente como físicamente. Decidí descansar un par de semanas y poco después empecé a entrenar de cara a 2022, con un principio enfocado en algo de trail; hasta que llegó mi lesión, una doble rotura en el gemelo izquierdo que me tuvo dos meses y medio casi sin poder entrenar nada. Lo que me faltaba después de la vaguería que adquirí tras la larga distancia.

Dentro de este periodo de vaguería y engordar, decidí que necesitaba una aventura diferente, que me diera fuerzas para levantarme del sofá y de la rutina que había adquirido. Decidí hablar con Ángel Cruz, del club, y un compañero del colegio, Jaume Garrido, y los dos, locos como cabras igual que yo, fueron fáciles de convencer.

Y con solo dos meses y medio de entreno, y entre medias un viaje a la Riviera Maya (para seguir engordando y desconectando junto a la familia), me planto en el aeropuerto con Jaume Garrido y su maleta pro para llevar bicis, y yo con una caja de cartón y un miedo de la hostia a que me destrocen la bicicleta. Menos mal que tengo la ayuda de Berganti Bikes para estas cosas, porque yo soy un maldito desastre a lo que mecánica, montaje y desmontaje de bicicletas se refiere, y en todos los aspectos, jejeje. Tenía la ayuda de los dos compañeros de aventura para prepararlo todo.

Con esto y un mcroñas, cómo diría el bueno de Jaime, nos plantamos en Lanzarote.

  • Maletas bien.
  • Bicis bien. 

Podemos dar por empezada la aventura.

Nos esperaba Àngel, con la furgo de 9 plazas para llevar las bikes.

De camino a Playa Blanca, lugar dónde tenemos el alojamiento, y donde se hace el triatlón, avisan a Àngel de que tiene su bici lista. Decidimos ir a buscarla al momento y comer por ahí…. Unas pizzas en un chino, que a alguno no le sentó del todo bien.

A nuestra llegada al alojamiento, toca montar bicis y quizás depende del viento, salir a realizar una vuelta al circuito. Pero como no podía ir todo tan bien, a mi bici se le rompe una pieza y nos toca correr hasta Arrecife para que en un taller me hagan un apaño, y deseando que me lo puedan hacer, porque si no, ciao Lanzarote.

Tras todo esto y conseguir que me solucionen el problema, decido salir a hacer un poco de carrera a pie por parte del circuito, y moverme un poco para quitar nervios.

Día previo: Ahora sí, la cosa se pone caliente, toca reconocimiento del circuito, parece que el tiempo respeta mucho y encima parece que el día X habrá todavía menos viento, increíble pero cierto.

Reconocimiento hecho de lujo, parece menos duro de lo que habíamos hablado meses atrás, el viento hace mucho en este circuito, aún así la subida a Masciot, no son bromas y son tres veces. Me veo bien, me veo fuerte y con ganas.

Tras el reconocimiento, el cocinero, gran Jaime, se dedica a hacer la comida y la cena, una buena pasta para evitar comer fuera, y saber lo que metemos en el cuerpo. Mientras tanto, las risas son muchas. Claudia, andaba algo enferma y Àngel empezaba a pillar el mal cuerpo. Así que estábamos maquinando como hacer para que Àngel no muriera. Y de risas por aquí y por allá, y entre bromas, salía que Àngel se quería comer un miembro fálico, pero por favor, de esos con chocolate que hacen en un puesto en playa Blanca, no penséis mal.

Y por la tarde, toca check-in de bike, y ver que este año en las famosas carpas de la marca IronMan, parece que… bueno, había dos carpitas, sin casi nada.

Todo en orden.

Día X:  Nos despertamos, no perdemos detalle, desayuno como toca, cada uno con lo suyo, yo mi arroz blanco con tortilla, batidos, y mis mierdas. Llegamos al lugar y Claudia nos ayuda a calmar los nervios. Revisamos bikes, y vemos que esto ya empieza. Es un sueño, estamos en Lanzarote, y hemos venido a disfrutar, no es un sitio para hacer tiempo, y menos después de tanto parado y no llegar al 100%, pero lo daremos todo.

Swim: Nado cómodo y fluido, salí de los últimos en el rolling start, pero voy adelantando a mucha gente, y sabiendo que no puedo forzar, ya que me espera una bici muy dura, me encuentro a un chico parado, y me paro a preguntar si se encuentra bien. Pasaba pena por él. Me dice que sí, y seguimos. Buen tiempo 31’ con poco, dentro de lo marcado/esperado.

Bike: El viento respeta. Empezamos, primera subida a Masciot, joder, hoy parece algo más largo que ayer, y son tres veces, agacho cabeza y intento mantener el máximo tiempo acoplado. Subir no es mi fuerte, tenemos que adelantar en bajadas.

Bajamos Masciot y me pienso que empieza la fiesta, pero se acaba rápido, volvemos a empezar a  “subir”, carretera larga y picante hasta llegar a la rotonda del Timanfaya, ahí ya hemos visto el giro dónde podremos disfrutar algo más. Joder me pongo a bajar, y empiezo a sentirme bien, y fuerte, voy adelantando a mucha gente. No te pases (pienso) que queda 1 vuelta y 2 subidas, amigo.

Segunda subida, a mitad de la misma, en la casa blanca, los que lo han hecho saben que está donde empieza la parte fuerte de la subida, empiezo a escuchar música, y me da mucha fuerza para ese tramo y con esto y un bizcocho y con la nutri según lo planeado, llego a la T2 con una media de 30 km/h en Lanzarote, y sin haber entrenado lo suficiente, contento, muy contento.

Run: 21 km, con desnivel y buen tiempo, cielo tapado y airecito, intentaré mantener un 4:30, jajaja, claro, hasta la llegada de la realidad, primera vuelta de 4 mantengo el ritmo. De pronto se van las nubes, se para el viento, y empieza la fiesta del calor y la humedad. Empiezan a pesar las piernas, mi cabeza, parte que más tengo que entrenar, empieza a cortocircuitar y tengo que sobrevivir.

21 km muy muy duros, la alimentación bien, pero no pillé mi soft, por fiarme de Jaume, que decía cada 2 km había avituallamientos, y volví a pecar de novato. Esos cada 2 km se hacían eternos.

Finalmente a 4:40 el kilómetro y gracias. Pidiendo el tiempo como el Madrid en Champions siempre.

39º de grupo de edad, en una prueba en la que había mucho nivel y que es Lanzarote.

Por cierto, he ganado dos cenas, a David y Santi, que se pensaban que no bajaba de las 05:30 h.

Parece que me tengo que ir contento con todo, pero lejos de mi mejor versión, que espero que pueda llegar en IM 70.3 Mallorca o Totaltri cala Millor.


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Maratón de Valencia- Crónica de otro sueño cumplido

Por Pedro Cabot

Soy consciente que para muchos de los aficionados populares a esto de dar zancadas, bajar de las 3h en un Maratón tan solo se trata de una marca, de una barrera mental, de un puñado de números, de datos acumulados en la muñeca o en una aplicación. Pero detrás de todo eso, existen horas de sueño robado por madrugones, tiempo con la familia y los amigos, días de frío, de viento, de lluvia…a veces en solitario, o acompañado de fieles y sufridores hermanos de zancadas…compartiendo sueños, fatigas, miedos, dolores.

Por todo ello me hace aún más valorar esta aventura que me ha llevado años, porque no tan solo son las semanas de preparación específica, hay mucho más detrás. Desde mi primer maratón en el 2017 he acumulado muchísimos kilómetros, buenos y malos, con el ojito siempre puesto en ese número, esa marca, esa barrera.

Y así me puse en manos de mi querido Santi Úbeda para que me pusiera en la senda, en el camino hacia ese sub 3h. Y así, hombro con hombro, y de la mano nos sumergimos en un especifico lleno de dificultades, lesiones, días sin motivación, cansancio acumulado, lluvia, lluvia y más lluvia, mi cabeza traicionera y mis dudas la última semana, pero hay uno que siempre creyó en mí…

Y así nos plantamos en la majestuosa Ciudad de las Artes y las Ciencias con dos mochilas llenas de sueños e ilusiones. La misma tarde de nuestra llegada a Valencia tardamos bien poco en pisar esa pasarela azul que nos llevaría a la gloria. Compartir fotos y conversaciones con Santi y Consuelo, que también venía con todas las ilusiones, y nos ayudó a todos a calmar nervios.

Lo mejor de estas pruebas sin duda es…la carga de hidratos, y de eso dimos buena cuenta desvalijando sin piedad un japonés a pie de hotel…no, no era un oriundo de Japón si no un restaurante cercano al que no le faltaron clientes VIP made in Instagram. Al salir del distinguido local, nos percatamos que el viento iba a ser un indeseado compañero de aventura.

Tras una noche de sueño reparador nos plantamos en la salida…orgullosos de lucir nuestros colores y coronados con dos ponchos de plástico que nos resguardaron de nuestro compañero indeseado, el viento.

Buenas sensaciones en el calentamiento que borraron de un plumazo las dudas de la semana previa…¡Cuánto tiempo perdido en pensar demasiado! Y allí estábamos Santi y yo, rodeados de una marea de corredores, todos impacientes por ese disparo; ese que nos llevaría a la pasarela azul tras seguir a una línea de cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros. Y se escuchó el disparo.

La estrategia era tan sencilla como difícil de ejecutar…4’14” por kilómetro, del primero al último y sobre todo, no salirse del guion, no caer en las tentaciones, no seguir los espejismos y para ello, lo mejor y más conveniente era ejecutarlo solo…por mí y por Santi, que también merece y mucho una MMP. La ha peleado.

Los primeros kilómetros pasan rápido y con las piernas frescas es fácil ir al ritmo objetivo e incluso me tengo que frenar en algunos tramos donde eolo me empujaba. En el km5 según lo previsto 21’15”…en el siguiente tramo aparece el invitado especial…Eolo de frente, me coloco tras otros corredores que me van resguardando del viento, sopla pero en grupo se pasa mejor. En el km 10 el reloj marca 42’25”. Seguimos en el camino, viendo como la silueta de Santi se va alejando entre la multitud. Así en largas y anchas avenidas de ida y vuelta llegamos a la media Maratón en 1h29’26” , como un reloj. Clavando los parciales entre 4’10”/4’15” y en el km23 viene la primera dificultad…molestias estomacales. No pierdo la calma y la supero a los dos kilómetros, recupero buenas sensaciones y voy avituallándome en los puntos previstos. En la barrera del km 30 ya se empiezan a ver las cartas de cada uno, las caras no engañan y los cadáveres empiezan a caer, corredores que salieron demasiado alegres, confiados…el maratón es el maratón y te pone en tu sitio.

En la zona del centro de Valencia el ambiente es increíble, toda la ciudad en la calle se vuelca con los 16000 héroes que han secuestrado su ciudad…¡qué envidia! Padres, madres, abuelos, niños, collas, batucadas…todos empujan y dejan a Eolo empequeñecido. Primero las Fallas y luego «su Maratón», posiblemente el mejor del Mundo. Y llegamos al km32, como un martillo pilón parcial tras parcial a pico y pala. No todo iba a ser coser y cantar: segunda crisis, de nuevo en forma de molestias estomacales en el kilómetro 34.  Ya muchos geles: 3; y el cuarto esperando. Esta crisis es más seria y llegan las tentaciones de parar a evacuar…cantos de sirena, que no quiero escuchar, ¡ahora no!

Toca tirar de cabeza, de concentración, de eso que me faltó en otras ocasiones. Y supero el momento adverso, y tan «solo» quedan 6km…apenas un calentamiento de un domingo cualquiera. Y siguen cayendo los kilómetros al mismo ritmo pero las piernas ya no son las de tiempo atrás. Cada vez cuesta más avanzar. Suerte que el recorrido es favorable tanto en desnivel como el viento a favor estos últimos kilómetros…y el público, ¡¡qué público!!! Te lleva en volandas, de la mano…cada ánimo, cada aliento vale para seguir esa estrecha línea azul. En el kilómetro 40 el pasillo humano que deja el público es increíble… todo se estrecha, los puedes notar encima, alentando, aplaudiendo…se escapa alguna lágrima… ¡pelos de punta!

 Hay que apretar dientes y dar lo que queda. Estos 2 km pasan a cámara lenta, y sin embargo los más rápidos en ritmo, como debe ser. Y ahí está la senda azul y las liebres del sub 3h enfrente mía. Y ese arco de meta donde ayer nos fotografiábamos en el que no distingo apenas el reloj.

Ya está. Se ha acabado, 2:58:32. ¡Qué bonito!…y lo mejor llegar y encontrarme allí con mi compañero del alma, buscándome entre la multitud. Abrazo, lágrimas…

…misión cumplida….

…no será la última.

Lo prometo.


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Maratón MTB Guzmán El Bueno – Crónica de Antonio Ginés

Siempre he creído que para llevar bien esta enfermedad, es importante la actitud y motivación, y no tanto el estado de ánimo. Puedes tener todas las ganas del mundo de curarte y no por ello no puedes estar triste. El caso es buscar todas esas sensaciones que nos hacen seguir adelante.

Después de unos años tranquilos, una analítica volvió a darnos un sustillo. Llegaron todo tipo de pruebas más y biopsia. Entonces apareció esa palabra que es difícil de pronunciar METÁSTASIS. Pues nada palante…… Entonces empecé a buscar otra vez esa motivación “que nunca he perdido” pero necesitaba un extra.

Un día apareció en el buscador de mi ordenador. Club Deportivo YES WITH CANCER… Suena potente. Empecé a bichear sobre ellos y cada vez me impresionaba más.

Respeto, compañerismo, integración y solidaridad.

Estos valores son nuestro lema de vida. El deporte es la herramienta que nos ayuda a mantenernos vivos y transmitir nuestro mensaje.

Esa es la portada de su web. Después sus retos, sus obras sociales, el mensaje positivo que dan de la enfermedad. En fin me encantó lo que hacen. Enseguida me puse en contacto con ellos me atendieron súper bien y me pillé la ropa de ciclismo. Desde entonces tengo ese gusanillo por hacer pruebas y disfrutar del deporte más que nunca. Y lo importante es que la enfermedad con el deporte se lleva mucho mejor.

Me gustaría agradeceros que iniciarais este proyecto. Porque como he dicho antes esas palabras son mágicas.

YES WITH CANCER. Gracias.

Maratón MTB Guzmán El Bueno.

Hacía años que no participaba en ninguna prueba, estaba deseando que llegara el 16 de octubre y ponerme la equipación de YES WITH CANCER. Salida desde los últimos puestos con el fin de acabar y disfrutar.

Primeros kilómetros de charla con uno y otro, tragando mucho polvo de todo lo que llevábamos delante. Se iban formando tapones en subidas y bajadas que no me dejaron disfrutar del todo de la ruta, tuvimos que hacer mucho a pie, sabía que si salía detrás me iba a pasar, así que me lo tome con filosofía y fueron momentos de charla y risas. A partir del km 50 ya cada uno fue encontrando su sitio y fue llegando la parte más dura. Pero esas 3 palabras son mágicas y no sé de donde salía la fuerza. Disfrutaba de las subida y de las bajadas. Gente animando, los voluntarios de la organización te daban ese empujón que te hace apretar un poco más, los militares en los avituallamientos te quitaban los botes de las manos para rellenarlos. En fin, detalles que te hacen darlo todo y acabar con ganas de más. Pero de todo ello me quedo con el momento en que me vestí. Aún se me ponen los bellos de punta.

Sabía que con ese logo escrito en el pecho nada podía salir mal…

YES WITH CANCER. Nos vemos en la próxima.


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